películas


Había ido al aeródromo a despedir a Raf Vallone
Juan Goytisolo ("La isla", 1961)

una vez terminado su trabajo en el film ... se vino a Torremolinos
F. González.-Doria, ("Au revoir Torremolinos", 1971)

"Dias de viejo Color"
Pedro Olea realizó una de las escasas películas en las que se abordó con dignidad el fenómeno turístico de la Costa del Sol en los años sesenta. Las vacaciones en Torremolinos de unos jóvenes madrileños sirven de marco a una historia de amor con fin convencional. Sin embargo, la película refleja el ambiente de tolerancia de que disfrutaba la Costa del Sol al abordar temas aún tabú como las relaciones prematrimoniales, las drogas, la homosexualidad.  Resultan impagables las estampas del viejo Torremolinos que enseña la película: Luis Eduardo Aute como cantautor en la plaza de la Gamba Alegre, la misa en la parroquia de San Miguel, escenas en las entonces flamantes urbanizaciones de La Nogalera y La Roca, la diversión en las playas. Delirante y psicodélica la fiesta en un chalet con asistencia, entre otros personajes conocidos, de una alucinada Massiel y de la travestí francesa Coccinelle oyendo Carmen de Bizet a 45 revoluciones por minuto. La película fue rodada en 1967 y supuso la "opera prima" de Pedro Olea, un director luego muy afamado por películas como "Un hombre llamado Flor de Otoño" (1978), "El maestro de esgrima" (1992), "Morirás en Chafarinas" (1994) o "Más allá del jardín" (1996). "Días de viejo color" fue protagonizada por Cristina Galbó, actriz que desarrollaría una amplia carrera cinematográfica internacional, incluidos numerosos filmes de terror como "La Residencia" de Narciso Ibáñez Serrador (1969) o "No profanar el sueño de los muertos" de Jorge Grau (1974).

Coccinelle. Foto Martí (Casablanca)
Postal de la Urbanización La Roca

"El coleccionista de cadáveres"

Este largometraje fue uno de los últimos protagonizados por el genial actor Boris Karloff, famoso por sus numerosas películas de terror en las que interpretó a personajes ya míticos del celuloide como el monstruo de Frankenstein, la Momia o Fu-Manchú.
"El coleccionista de cadáveres" fue una coproducción España-USA, dirigida en 1967 por Santos Alcocer e interpretada, junto a Karloff, por Jean Pierre Aumont y Viveca Linfords.
El argumento se centra en las siniestras actividades de un escultor ciego -Boris Karloff- que con ayuda de su esposa comete asesinatos para utilizar los cadáveres como moldes para sus esculturas, retomando una trama ya clásica en otras películas como "Los crímenes del museo de cera".
La película fue rodada en Torremolinos y sobre todo en la vecina localidad de Benalmádena, donde se utilizó el llamado castillo Bil-Bil, como vivienda del protagonista del film y escenario de sus crímenes.
El Bil-Bil es realmente un palacete neomorisco, edificado en 1934 por el arquitecto Enrique Atencia para el matrimonio formado por León y Fernanda Hermann, y concluido por la familia norteamericana Schestrom. Hoy pertenece al Ayuntamiento de Benalmádena.
Durante el rodaje de "El coleccionista de cadáveres", Boris Karloff se alojó en el hotel Nautilus de Torremolinos.

"El puente"

Película dirigida por Juan Antonio Bardem, e inspirada en la novela "Sólo de moto" de Daniel Sueiro (ver sección de libros), quien también colaboró en el guión del largometraje. Narra el viaje en motocicleta de un mecánico desde Madrid hacia Torremolinos, en busca de un fin de semana de juergas, extranjeras y diversión. La película, protagonizada por Alfredo Landa, se aleja sin embargo del típico "landismo" para convertirse en un análisis muy político de los complejos sociales, las libertades vedadas, la rebeldía, el machismo. Comparten el reparto Victoria Abril, Josele Román, Mara Vila. Torremolinos no aparece en toda la película (salvo un letrero al final) pero permanece como un destino idealizado, como un símbolo de las libertades de todo tipo que algunos, por diferentes circunstancias, solo logran rozar con los dedos. Juan Antonio Bardem, nacido en Madrid en 1922 y recientemente fallecido, colaboró con Luis G. Berlanga en "Bienvenido Mister Marsall" (1953) y ha dirigido más de cincuenta películas como "Muerte de un ciclista" (1955), "Calle Mayor" (1956) y "Cómicos" (1956).

El "landismo"

Dedicamos un apartado a rememorar el bloque de cine typical-spanish que, por la recurrente aparición de Alfredo Landa, es ya conocido como "landismo". Fueron numerosas las películas españolas que retrataron la Costa del Sol en comedias que flaco favor hicieron a nuestro turismo y a la proyección futura de Málaga. Estos largometrajes no analizaron en profundidad el fenómeno de la Costa del Sol como apasionante mosaico de visitantes extranjeros que tantos argumentos de interés podría haber ofrecido. Se recurrió, por el contrario, al tópico del paisano cateto y sátiro persiguiente suecas por los hoteles y playas de Torremolinos, Benalmádena y Marbella. Con mayor o menor ingenio, pasables o rematadamente chabacanas, pero con un contenido quizás menos superfluo de lo que sus mismos directores imaginaron: el trasfondo amargo de una generación vacilante ante un mundo nuevo de libertades, ejemplificada por actores como José Luis López Vázquez, Juanjo Menéndez, Manolo Gómez Bur, Paco Martínez Soria o Fernando Esteso, en películas (por orden de cronológico y calidad decreciente) como: "Amor a la española" (Fernando Merino, 1966), "El turismo es un gran invento" (Pedro Lazaga, 1968), "Una vez al año ser hippie no hace daño" (Javier Aguirre, 1968), "El abominable hombre de la Costa del Sol" (Pedro Lazaga, 1968) o "Manolo la nuit" (Mariano Ozores, 1973). No obstante, gracias a estas películas podemos recordar algunas estampas de la costa en planos exteriores, y sus argumentos y bandas sonoras forman parte ya, para bien y para mal, de la historia de la Costa del Sol.


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